El azúcar en sangre y otras hormonas

molécula

Otras hormonas también afectan el azúcar en sangre.

El glucagón, la amilina, el GIP, el GLP-1, la epinefrina, el cortisol, y la hormona de crecimiento también afectan los niveles de azúcar en sangre.

Existen otras hormonas aparte de la insulina que afectan los niveles de azúcar en sangre en el cuerpo. Es importante que sepa acerca del glucagón, la amilina, el GIP, el GLP-1, la epinefrina, el cortisol y la hormona de crecimiento.

Glucagón:

Fabricado por las células de los islotes (células alfa) en el páncreas, controla la producción de glucosa y otro combustible, las cetonas, en el hígado.

El glucagón se libera durante la noche y entre las comidas y es importante para mantener el equilibrio entre el azúcar del cuerpo y el combustible. Le indica al hígado que descomponga sus depósitos de almidón o glucógeno y ayuda a formar nuevas unidades de glucosa y cuerpos cetónicos desde otras sustancias. También promueve la descomposición de la grasa en las células grasas.

En contraste, después de una comida, cuando el azúcar de la comida ingerida corre dentro de la corriente sanguínea, el hígado no necesita fabricar azúcar. ¿Consecuencia? Caen los niveles de glucagón.

Desafortunadamente, en los individuos con diabetes, ocurre lo contrario. Mientras comen, se elevan sus niveles de glucagón, lo que hace que los niveles de azúcar en sangre se eleven después de la comida.

CON LA DIABETES, LOS NIVELES DE GLUCAGÓN SON DEMASIADO ALTOS DURANTE LA HORA DE LA COMIDA

GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), GIP (polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa) y amilina:

El GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), el GIP (polipéptido insulinotrópico dependiente de la glucosa) y la amilina son otras hormonas que también regulan la insulina a la hora de las comidas. El GLP-1 y el GIP son hormonas incretinas. Cuando las libera el tracto gastrointestinal, le indican a las células beta que incrementen la secreción de insulina, y al mismo tiempo, que disminuyan la liberación de glucagón de las células alfa. El GLP-1 también desacelera la velocidad a la que se vacía la comida del estómago, y actúa sobre el cerebro para hacerlo sentir lleno y satisfecho.

La gente con diabetes tipo 1 tiene células beta ausentes o que no funcionan, entonces faltan las hormonas insulina y amilina, y la hormona GLP1 no puede funcionar adecuadamente. Esto puede explicar, en parte, por qué los individuos con diabetes no suprimen el glucagón durante una comida y tiene azúcares altos en sangre después de una comida.

 

Amilina:

La amilina se libera junto con la insulina desde las células beta. Tiene prácticamente el mismo efecto que el GLP-1. Disminuye los niveles de glucagón, que luego disminuirán la producción de glucosa por parte del hígado, desacelera la velocidad a la que se vacía la comida del estómago, y hace que el cerebro sienta que comió una comida que lo llenó y satisfizo.

El efecto total de estas hormonas es reducir la producción de azúcar por parte del hígado durante una comida para evitar que suba demasiado.

El efecto de la amilina

La buena noticia es que la amilina ahora está disponible como un medicamento para controlar el glucagón después de la comida y el azúcar en sangre en individuos con diabetes tipo 1. (El GLP-1 también está disponible como medicamento pero no está aprobado para usarse con gente con diabetes tipo 1)

El efecto del GLP1 y GIP

Epinefrina, cortisol y hormona de crecimiento:

La epinefrina, el cortisol y la hormona de crecimiento son otras hormonas que ayudan a mantener los niveles de azúcar en sangre. Ellas, junto con el glucagón (ver arriba) se llaman hormonas del “estrés” o “contrarreguladoras de la glucosa”, lo que significa que hacen que se eleve el azúcar en sangre.

Hormonas contrarreguladoras de la glucosa: efecto sobre el hígado

La epinefrina (adrenalina) se libera desde las terminaciones nerviosas y las glándulas adrenales, y actúa directamente sobre el hígado para promover la producción de azúcar (mediante la glucogenólisis). La epinefrina también promueve la descomposición y liberación de los nutrientes de la grasa que viajan hacia el hígado y que se convierten en azúcar y cetonas.

El cortisol es una hormona esteroide también secretada por la glándula adrenal. Hace que las células grasas y de los músculos sean resistentes a la acción de la insulina, y optimiza la producción de glucosa por parte del hígado. En circunstancias normales, el cortisol compensa la acción de la insulina. Bajo condiciones de estrés o si se suministra un cortisol sintético como medicamento (tal como en la terapia con prednisona o inyección de cortisona), los niveles de cortisol se vuelven elevados y usted se vuelve insulinorresistente. Cuando tiene diabetes tipo 1, esto significa que puede necesitar tomar más insulina para mantener su nivel de azúcar en sangre bajo control.

La hormona de crecimiento se libera desde la glándula pituitaria, que es una parte del cerebro. Como el cortisol, la hormona de crecimiento compensa el efecto de la insulina sobre las células grasas y los músculos. Altos niveles de hormona de crecimiento provocan resistencia a la acción de la insulina.

Hormonas contrarreguladoras de la glucosa: efecto sobre la grasa y músculos

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